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La Transfiguracion y la Cruz

Dr. D'AmbrosioLa Transfiguración y la Cruz

Segundo domingo de Cuaresma

Por Marcellino D’Ambrosio, Ph.D.

Translated by: Miguel Carranza

 

Las apariencias engañan. Después de todo, Jesús era solo un galileo mas. Sus manos, eran las ásperas manos de un obrero. La gente en Nazaret conocía a su madre. Algunos incluso recordaban al hombre que creían que era su padre.

 

Sin embargo, cuando Jesús subió al Monte Tabor con sus tres discípulos favoritos, su apariencia cambio. La gloria de su divinidad de pronto estaba a la vista, brillando a través de su humanidad, ante la mirada asombrada de sus discípulos.

 

De pronto, aparecieron otros dos – Moisés y Elías. De todas las figuras del Antiguo Testamento, ¿por qué ellos? Los judíos nunca fueron pensadores abstractos, sino más bien concretos. Cuando pensaban en los primeros cinco libros de la Biblia, “la Ley” o “Tora”, ellos pensaban en una persona – Moisés. Cuando reflexionaban sobre los grandes mensajes proféticos de la Escritura, pensaban en el profeta más grande de todos – Elías. La Ley y los Profetas. Esa era la forma judía de referirse a “la Biblia”. Moisés y Elías fueron testigos de Jesús porque toda la Escritura atestigua sobre Él.

 

¿De qué hablaron los tres? ¿De sus milagros? ¿Des sus enseñanzas? No. Hablaron sobre su inminente “partidad” en Jerusalen.  Misteriosamente, este es el acontecimiento que la Ley, los Profetas y los salmos predijeron y describieron: su recorrido a través de sufrimientos indescriptibles y su muerte en el camino a la gloriosa resurrección.

 

Crucifixation of Christ, Trasfiguration on Mt. Tabor

Algunas de sus últimas palabras desde la cruz han consternado a mucha gente:”Dios mío, Dios mio, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46). Algunos, erróneamente han interpretado en esto que Jesús, tomando nuestro lugar, experimentó la más terrible consecuencia de nuestros pecado, es decir ser apartado de la comunión con el Padre, ser separado de Dios y de su gracia. El que Jesús haya cargado con nuestros pecados no significa que él sea un pecador. Su comunión con el Padre y con el Espíritu Santo no puede ser interrumpida. La nube que cubrió a los discípulos que estaban ahí ese día fue la misma nube que vino sobre María en la anunciación. La voz del Padre resonó desde la nube. El Padre y el Espíritu Santo estuvieron con él en el Monte Tabor y también en el Gólgota.

 

¿Cómo debemos de interpretar las palabras de Jesús entonces? Estas palabras provienen de un salmo. De hecho, la costumbre judía era referirse a un salmo en particular no por su número, sino por las primeras palabras de ese salmo (encontramos vestigios de esta práctica al referirnos a documentos del Concilio Vaticano como “Lumen Gentium” – las primeras palabras del documento). Hay un salmo que inicia con esta frase, el salmo 22. Recomiendo que incluyas este salmo en tu meditación de la pasión durante la cuaresma. Es sorprendente la manera en la que este salmo predice las burlas que lanzan sobre Jesús ese día, las heridas ocasionadas por una jauría de perros (este era el termino que los judíos de esa época utilizaban para referirse a los gentiles), el sorteo de sus ropas e incluso la liberación por parte de Dios que escucha su clamor. Jesús proclama desde la cruz aquello que se había manifestado en la transfiguración: “toda la ley y los profetas atestiguan sobre mi y sobre lo que está ocurriendo en estos momentos.”

 

Para esto vino Jesús. Es por esto que durante diez capítulos en el evangelio de Lucas, Jesús marcha decididamente hacia Jerusalén (Lucas 9-19). Sus enseñanzas y sus milagros son extraordinarios, pero si no hubiera entregado u vida por nosotros, si no hubiera resucitado de entre los muertos, todavía estaríamos en nuestros pecados. Todo el drama de la historia humana encuentra su centro y su significado en estos tumultuosos días.

 

The Passion of Christ by Mel Gibson

Algunos se preguntan por qué la película de Mel Gibson solo trató sobre la pasión de Jesús y no sobre toda la vida de Cristo. Esta es la razón: Teológicamente, la página que divide el Nuevo y el Antiguo Testamento no es la pagina con bordes dorados entre Malaquías y Mateo, si no la pagina teñida de rojo carmesí por la pasión de Jesús.

 

Si has visto esta película ya habrás podido entender por qué Pedro, Santiago y Juan necesitaban de la gloria del Monte Tabor antes de poder soportar el sufrimiento del Gólgota.

 

Este articulo fue publicado en “Our Sunday Visitor,” como una reflexión sobre las lecturas para el Segundo Domingo Cuaresma, Ciclo Litúrgico C (Génesis 15:5-18; Filipenses 3:17- 4:1; Lucas 9:28-36) Se reproduce aquí con el permiso del autor.

 

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 Por qué ser Católico? Dr. Marcellino D'Ambrosio La peregrinación personal de Marcellino D'Ambrosio de la fe Católica nominal de joven a una fe activa y vibrante en Cristo, y por qué él decidió quedarse en la Iglesia Católica. Disco compacto de 60 minutos.

 


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