Ciego de nacimiento, los sacramentos y el León de Judá

Ciego de nacimiento, los sacramentos y el León de Judá

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La historia sobre la sanación del ciego de nacimiento es notable debido al método que Jesús utilizó para realizar este milagro – hizo lodo con saliva y barro, y lo untó en los ojos del hombre. Esta es una figura de los sacramentos en los que el León de Judá comunica su poder de sanación a través de realidades terrenas como el agua, el aceite, el vino y el pan.

El León de Judá no es manso ni predecible.

El ciego de nacimiento

Un día, al caminar por las calles de Jerusalén, Jesús se encuentra con una escena común en la Ciudad Santa. Hay una persona discapacitada mendigando a la orilla del camino (Juan 9). ¿Qué más podría hacer el pobre? Es ciego de nacimiento y por lo tanto sus oportunidades de empleo son limitadas. No puede ver, pero puede hablar. Así que grita pidiendo auxilio.

Los discípulos tratan de determinar teológicamente la causa del problema. ¿Quién pecó para que este hombre recibiera tal castigo? Jesús este más interesado en resolver el problema que en analizarlo. Sin embargo, la acción que toma es poco común. Pudo haber juntado la multitud, proclamado un discurso y luego exclamado dramáticamente: “¡Quedas sanado!” Con otros lo hizo así. Hubiera sido más solemne.

Saliva, barro y lodo

Sin embargo, escupe en el suelo, hace pasta de lodo y lo unta en los ojos del pobre hombre, ordenando a sus discípulos que lo laven en la piscina de Siloé.

¿Qué habrían pensado el ciego y la multitud en el tiempo que transcurrió entre la untada y el lavado? ¿Por qué habrá elegido Jesús hacerlo así?

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Porque Dios hizo el polvo de la tierra, y vio que era bueno (Génesis 1). Y del polvo sacó al primer hombre (Génesis 2) y vio que era muy bueno. Aunque muchos movimientos religiosos rechazan el uso de objetos materiales por considerarlos no-espirituales o malvados, el Dios de Israel aparece como una divinidad algo terrena. Se siente tan a gusto con el mundo material que incluso se permite unirse a él para siempre, la Palabra Divina convirtiéndose en carne dentro del vientre de María.

Visible e invisible

El cuerpo físico de Jesús es un signo visible de lo que no se puede ver: su divinidad gloriosa. Pero es más que un signo vacío recordándonos de algo que no está ahí. Hace visible y presente la divinidad invisible. Del cuerpo de Jesús sale el poder para sanar a la mujer con el flujo de sangre y limpiar los pecados del paralitico.

Sin embargo, algunas veces el Señor quiere usar otras realidades terrenas para contener y transmitir su poder para cambiar vidas. ¡No hay nada más terreno que el lodo! Pero Dios puede usar el lodo para sanar y dar nueva vida, ¿Por qué no usar agua? ¿Por qué no pan y vino? ¿Por qué no aceite?

Símbolos y sacramentos

Lo que Jesús hace por el ciego de nacimiento es un signo de toda la economía sacramental de la Iglesia que Él estableció. Símbolos físicos que contienen lo que simbolizan y transmiten lo que contienen.

Por supuesto que esto no es nada nuevo. Fue prefigurado y preparado por el Antiguo Testamento.

Un aceite especial llamado crisma fue llevado por el profeta Samuel hasta el pueblo de Belén, para ser usado en la unción de un nuevo rey. Los filisteos, un pueblo poderoso de la costa, con armas y habilidades militares superiores, oprimían al pueblo de Israel. El papel del rey es defender al pueblo de sus enemigos y este es un enemigo formidable. El rey necesitará gran fortaleza para cumplir con su misión, así que es ungido con el crisma sagrado… aceite santo y perfumado que primero se utilizaba para consagrar a los sacerdotes. Es cargado dentro de un cuerno vacío de toro, un símbolo del poder que este crisma debe transmitir. El más pequeño y aparentemente el más débil de los hijos de Jesé es untado con este aceite y desde ese momento, el poder del Señor baja sobre David, convirtiendo a este pastor en el primer León de Judá (1 Samuel 16).

Gracia y poder

Esto prefigura el sacramento de la confirmación, cuando los débiles son convertidos en soldados de Cristo, compartiendo la misión real de la Iglesia de someter a todas las cosas bajo el poder del Rey de reyes.

Los sacramentos no solo simbolizan, sino que también transmiten el grandioso poder que contienen. Y ¿Qué es lo que contienen? El misericordioso amor de Dios que da fuerza al débil, sabiduría al humilde, y convierte a la gente ordinaria en extraordinaria.

Este artículo sobre el ciego de nacimiento, el León de Judá y los sacramentos, es una reflexión sobre las lecturas para el cuarto Domingo de Cuaresma, Ciclo A (1 Samuel 16:10-13; Salmo 23; Efesios 5:8-14; Juan 9:1-41). Estas lecturas también se utilizan para el Segundo Escrutinio de los Elegidos en el Rito de la Iniciación Cristiana para Adultos (RICA) que toma lugar cada año en el Cuarto domingo de Cuaresma y por lo tanto pueden leerse en la Misa de los años B y C.

Traducción al español por Miguel Carranza

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