Domingo de Ramos – Triunfo de la Humildad

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En la mayoría de iglesias cristianas, la celebración del domingo de Ramos implica distribuir ramas de palmera y la conmemoración de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en medio de los gritos de Hosanna. Pero, ¿cuál es el significado de esta decisión de entrar a Jerusalén montando un burro? Todo está relacionado al hecho de que la verdadera victoria es la victoria de la humildad.

Domingo de Ramos – En la antigüedad, cuando el héroe conquistador entraba triunfante a un pueblo lo hacía sobre una carroza real o sobre un majestuoso corcel. Legiones de soldados le acompañaban en procesión para celebrar la victoria. A menudo, se erigían arcos triunfales adornados con esculturas en bajo relieve para inmortalizar la valiente victoria.

Ramos para el Rey

Después de expulsar a los demonios, sanar a los enfermos y resucitar a los muertos había llegado la hora para que el Rey de Reyes entrará en la ciudad Santa. Sin embargo, no lo hizo montado sobre un caballo de guerra, sino sobre un burro. Sus acompañantes no blandían espadas, sino ramas de olivo. El monumento para conmemorar su victoria, erigido una semana más tarde, no sería un arco triunfal, sino con un crucifijo. Sus inicios terrenales fueron tremendamente humildes y su final terrenal no sería diferente. El madero del pesebre prefiguró el madero de la Cruz.

De principio a fin, pasó por humillaciones. No encontró lugar en ninguna posada. Nació en medio de un apestoso establo. Fue perseguido por los secuaces de Herodes. Creció en una provincia remota del imperio romano – Galilea, la tierra donde el acento en el hablado de sus habitantes era tan marcado que podía contarse con cuchillo. ¿Cómo reconoció la sirvienta del sumo sacerdote  que Pedro era discípulo de Jesús? Su acento pueblerino lo delató. Los discípulos de Jesús no eran nombres refinados, ni gente educada de grandes habilidades. Habían sido seleccionados de entre el bajo mundo de una región lejana unidad de mediación

Humildad y humillación

Cuando uno de sus compañeros más cercanos ofreció traicionarlo no pidió millones. El valor monetario que estimaron para Jesús no sobrepasaba el valor en libros para un esclavo – 30 monedas de plata.

Cuando finalmente fue entregado a los romanos, no recibió el castigo que se impartía a los ciudadanos romanos. Decapitarlo hubiera sido una forma demasiado rápida y digna de ejecutarlo. Por  el contrario, Jesús recibió el castigo reservado sólo para los esclavos y para los miembros rebeldes de los pueblos oprimidos – flagelación y crucifixión. El propósito de estas penalidades no era solo infligir dolor, sino también humillación En la Judea del siglo primero, los hombres y las mujeres típicamente se cubrían de pies a cabeza, incluso en el calor abrasador. Un crucificado era desnudado y puesto en exhibición para que todos le vieran.

Sin embargo, esta historia no es principalmente sobre violencia y humillación. Los eventos de la Semana Santa son principalmente sobre el amor y la humildad.

Se humilló a sí mismo

Es por eso que en el Domingo de Pasión leemos las poderosas palabras de la epístola de Pablo a los Filipenses (2:6-11). Aunque el verbo divino era Dios y habitaba en la gloria de las alturas, libremente se sumergió en las profundidades de la miseria humana, uniéndose a nuestra frágil naturaleza, entrando a nuestro mundo turbulento. Cómo si este acto de humildad no hubiera sido suficiente, se  humilló más, aceptando la condición de esclavo. El lavado de los pies de sus discípulos fue una parábola de toda su existencia humana puesto que este acto era considerado tan poco digno que ni siquiera los esclavos israelitas podían ser obligados a realizarlo.

Sin embargo, de eso se trataba. Jesús no fue obligado a hacerlo. Voluntariamente se humilló en su nacimiento, en su ministerio y en su muerte. Nadie le quitó la vida. En la entregó libremente. Otros no tuvieron oportunidad de humillarlo, Él se humilló a sí mismo.

Orgullo, el pecado original

Tenía que ser así. El segundo Adán debía deshacer el daño causado por el primero. ¿Cuál fue el pecado de nuestros primeros padres? Ellos desobedecieron porque saber lo que Dios sabia, ser como dioses, exaltarse sobre Dios. Fueron mordidos por la serpiente, inyectados con el veneno mortal del orgullo. El antídoto, el anti veneno sólo podría ser la humildad. El nuevo Adán, lavando los pies y montando sobre un burro,  aplastaría la cabeza de la serpiente mortal mediante la obediencia humilde y amorosa.

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El primogénito de muchos hermanos se humilló a sí mismo hasta el polvo del cual había salido el primer Adán. De hecho la palabra humildad viene de la palabra “humus” que significa suelo. Sin embargo, Dios respondió a su humildad exaltándolo muy por encima del César, de los reyes e incluso de las estrellas de Hollywood y nos invita a compartir su gloria con él. Sin embargo, primero debemos avanzas sobre su camino a la gloria, el camino hacia la cruz.

Este artículo sobre el domingo de Ramos como la victoria de la unidad, se ofrece como una reflexión sobre las lecturas para el domingo de Pasión o Domingo de Ramos, Ciclo A ( Mateo 21:1-11, Isaías 50: 4-7 , Salmo 22,  Filipenses 2:6-11, Mateo 27: 14- 66 )

Traducción al español por Miguel Carranza