El pan de Elias – Alimento para la jordnada

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De una u otra forma, todos podemos vernos reflejados en el desaliento y el cansancio de Elías. Por lo tanto, también debemos aprender de cómo Dios lo revitalizó y energizó para la larga travesía que debía emprender y la importante labor que iba realizar. El pan que Dios provee a Elías es prefigura de un pan más asombroso que está a nuestra disposición, la Eucaristía.

Es difícil hacer lo correcto. Pero cuando te inculpan en lugar de agradecerte, te sientes realmente desmoralizado, aun si eres un profeta.

Elías, el profeta desanimado

Este es el trasfondo necesario para comprender la primera lectura de este domingo. Elías había puesto fin a dos años de hambruna eliminando a los profetas idolatras de Baal. ¿Y cuál es el agradecimiento que recibe de la Reina Jezabel? Ella pide su cabeza en una bandeja. En segundos pasa de héroe a un fugitivo. Después de huir para salvar su vida, finalmente yace exhausto en el desierto bajo la única sombra que logra encontrar. Lamentándose, ora para que llegue su muerte. En lugar de eso, Dios decide alimentarlo. Un ángel aparece con pan y agua y le dice que se alimente. Todavía tiene una larga jornada delante de sí y no hay tiempo para el desánimo.

Pan sobrenatural

Sin embargo, este no es cualquier alimento. ¿Alguna vez has escuchado hablar sobre un alimento que te dé la suficiente fuerza para arrastrarte durante 40 días por el desierto solo para llegar a una montaña igualmente inhóspita?

Verdaderamente este es un incidente desconcertante que es más que una milagrosa “recarga de baterías” a un profeta desanimado. La intención del Espíritu Santo es señalar hacia el futuro, hacia una comida y bebida aún más extraordinarias que Dios pondrá a nuestra disposición a través de su hijo. ¿Acaso estamos hablando de los panes y los peses que Jesús multiplicó para dar de comer a miles de personas en el desierto? Aún eso sería poca cosa. Esta milagrosa comida a la orilla del lago que se menciona en los evangelios satisfizo al pueblo por poco tiempo y luego la gente volvió a tener hambre. Jesús señala esto en Juan 6 y también recuerda a la gente que el maná que sus antepasados comieron en el desierto también tenía limitaciones similares.

La Eucaristía prefigurada

Bread of life eligah's bread food for the journey

La multiplicación de los panes y los pescados, así como el alimento que Elías recibió bajo la retama, apuntan a algo superior, hacia una comida que verdaderamente satisface y lleva a la vida eterna. El cumplimiento de todas estas “prefiguras” ocurre plenamente en el cuerpo y la sangre de Jesús que serán ingeridos sacramentalmente bajo las formas del pan y el vino en la Eucaristía. Este alimento será ofrecido no solo para algunos, sino para aquellos sellados con el Espíritu Santo (Efesio, 4:30) a través del bautizo, convirtiéndolos en profetas, reyes y sacerdotes de nuestro Señor. Al igual que el profeta Elías, ellos al final caminarán con Dios en su Gloria, pero antes tendrán una larga y ardua jornada que requerirá de fuerza y resistencia extraordinarias.

Alimento de Amor

Nosotros somos parte de este selecto grupo. En Efesios 4, San Pablo nos dice porque necesitaremos esta fuerza sobrehumana. Debemos deshacernos de la amargura, de las bajas pasiones, de la ira, de las calumnias y de cualquier tipo de malicia.

¿Alguna vez has tratado de eliminar todo esto de tu vida? ¿Alguna vez has tratado de ser tan compasivo y misericordioso como nuestro Señor? ¿Has tratado alguna vez imitar el tipo de amor y sacrificio de Jesús? Entonces ya sabes porqué Dios ha puesto a nuestra disposición un alimento verdaderamente sobrehumano, incluso divino, para que seamos capaces de amar de una forma que normalmente sería imposible para simples mortales.

Alimento que purifica

En la maravillosa creación de nuestro Señor, la sangre fue diseñada para limpiar nuestro sistema de toda impureza y llevar vida a todas las células de nuestro cuerpo. Cristo nos dio su propia sangre para liberarnos de las toxinas del egoísmo y revitalizarnos con su divina generosidad y de su infinita paciencia. Cuando recibimos este sacramento con fe, el amor de Dios mismo fluye por nuestras venas, llegando a nuestros débiles corazones, transformándonos y fortaleciéndonos para una jornada de amor que algunas veces puede llevarnos a lugares inhóspitos.

Dios se preocupaba tanto por Elías que envió un ángel para que le llevara comida especial. Por nosotros hizo algo aún mejor. Nos envió alimento con su Hijo y él mismo es el alimento.

Este artículo se enfoca en el pan de Elías como un tipo o prefigura de la Eucaristía, el alimento que nos purifica, nos transforma y nos llena de energía para el camino. Es una reflexión sobre las lecturas para el Décimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo Litúrgico B (1 Reyes 19:4-8; Salmo 34; Efesios 4:30-5:2; Juan 6:41-51).

Traducción al español por Miguel Carranza