ASUCIÓN DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA

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La Asunción de la Virgen María (llamada también la Dormición, en el Oriente cristiano) ha sido celebrada como una fiesta solemne el 15 de Agosto desde tiempos antiguos. ¿Cuál es su significado y cuál es la base para este dogma y la celebración de la solemnidad?

Una vez pregunté a una clase de estudiantes de teología si alguien podía explicar la doctrina de la Asunción. Un estudiante contestó, “si, es la enseñanza en la que la Iglesia Católica “asume” que Maria está en el cielo”.

EL DOGMA DE LA ASUNCION DE MARIA

La doctrina es un poco más profunda que eso. La Iglesia no solo “asume” que cualquier santo canonizado está en el cielo. Si no que también declara que esa persona está en la gloria y que por lo tanto debe ser honrada en la liturgia e imitada en la vida cotidiana. Nuestro calendario litúrgico está lleno de días dedicados a santos.

¿Pero, por qué un día en particular para cada santo? La primera evidencia de esta práctica, data de 155 AD, con un obispo llamado Policarpo. La historia de su martirio cuenta que después de su ejecución, los fieles recogieron sus huesos, “más preciosos que el oro”, y los colocaron en un lugar de honor donde todos los años se reunían para celebrar el aniversario de su muerte, como una especie de “nacimiento” a la vida eterna. Celebrar la Misa en las catacumbas sobre las reliquias de los mártires llevó a la práctica de colocar reliquias en el altar principal de cada iglesia. Eventualmente, también santos que no murieron como mártires fueron conmemorados el día de su “nacimiento” celestial y se les otorgó gran honor a sus reliquias.

15 DE AGOSTO

Desde los comienzos de la Iglesia, el 15 de Agosto ha sido observado como el “nacimiento” de Nuestra Señora. Esta es la más grande de todas las fiestas marianas en la que celebramos el momento más grandioso de su vida: el reunirse permanentemente con su hijo para compartir de su gloria.

Todos los santos experimentan la “visión beatifica” al entrar al cielo, y celebramos ese acontecimiento el día de cada santo. Sin embargo, hay algo singular acerca de Maria. La Iglesia Católica enseña autoritativamente que no solo el alma de Maria ingresó a la Gloria de Dios, sino también, cumplido el curso de su vida terrena, su cuerpo también fue asunto al cielo por el poder amoroso de Dios.

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En la Biblia no hay ningún relato de testigos presenciales sobre este evento. Como tampoco lo hay sobre la resurrección de Jesús. La evidencia fue la tumba vacía y los reportes de los testigos que aseguraban que el Señor Resucitado se les había aparecido.

TUMBA VACIA, NINGUNA RELIQUIA

Este es un paralelo interesante. Hay una tumba al pie del Monte de los Olivos donde la antigua tradición dice que el cuerpo de María fue colocado. Sin embargo, no hay nada adentro. No hay reliquias como en el caso de los otros santos. Desde el tercer siglo hasta nuestros días se han reportado apariciones confiables de María, aunque no están registradas en el Nuevo Testamento.

Maria no es igual a Cristo. Aunque Jesús poseía una naturaleza humana completa, El es la Palabra Eterna hecha carne. Maria es solo una creatura.

Sin embargo, es una creatura singular. La más grande de todas las creaturas. No solamente porque fue concebida sin el “impedimento” del pecado original. Eva y Adán también nacieron libres de pecado, sin embargo esto no les impidió pecar tan pronto tuvieron la oportunidad. Por otro lado, Maria, con la ayuda de la Gracia de Dios, eligió preservar la pureza que Él le había conferido durante toda su vida.

LA REINA A TU DERECHA

La corrupción que ocurre al cuerpo tras la muerte no estaba en el plan original de Dios. Vino al mundo a través del pecado, como San Pablo nos dice “el aguijón de la muerte es el pecado” (1 Corintios 15:56). Así que es apropiado que la que no conoció pecado tampoco se viera afectada por la corrupción y no tuviera que esperar para gozar los frutos de la obra de su hijo. Es apropiado que aquella que estuvo junto a Cristo bajo la cruz, estuviera presente con Él corporalmente a la derecha del Padre. “A tu derecha, está la reina en oro de Ofir” (Salmo 45). Enoc y Elías, quienes de acuerdo al Antiguo Testamento fueron llevados al cielo, seguramente fueron grandes a los ojos de Dios. Pero no se comparan con la inmaculada madre de Su Hijo.

Un día nosotros también estaremos a su derecha, siempre y cuando aceptemos la gracia de Dios. Pablo dice que todos “volverán a la vida, cada uno en su propio orden” (1 Corintios 15:23). El Redentor avanza por el camino de la resurrección. ¿Quienes estarán entre sus discípulos? Seguramente, la esclava del Señor que no hizo más que decir “si” y seguir diciendo “si” y cuya alma magnificó no así misma sino al Señor.

Esta publicación sobre la Doctrina Católica de la Asunción (conocida también como la Dormición) de María, se ofrece como una reflexión sobre las lecturas para la solemnidad de la Asunción de María celebrada el 15 de Agosto (misas durante el día: Apocalipsis 11:19 y 12:1-10; Salmo 45; I Corintios 15:20-26, y Lucas 1:39-56. Vigilia: I Crónicas 15:3-16 y 16:1-2; Salmo 132; I Corintios 15:54-57 y Lucas 11:27-28). La doctrina, implícitamente enseñada en la liturgia desde al menos el ciclo sexto y explícitamente enseñada por el magisterio de la Iglesia desde ese tiempo, fue solemnemente definida como un dogma de fe en 1950 por el Papa Pio XII

Traducción al Español por Miguel Carranza