Dar al César lo que es del César – Impuestos y el papel del estado

Dar al César lo que es del César – Impuestos y el papel del estado

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Cuando los fariseos y los herodianos sacaron el tema de pagar impuestos al emperador, Jesús emitió su famosa frase: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. ¿Cuáles son las implicaciones de esta frase sobre el papel del gobierno en nuestras vidas? ¿Qué le debemos al estado?

A pesar de sus aduladoras palabras, su intención era tenderle una trampa, poniendo en una situación sin salida.

Consideremos las circunstancias. Ellos vivían bajo la opresión de un brutal imperio que llenaba la tierra con su idolatría. Los patriotas judíos ansiaban liberarse del yugo de estos tiranos. Oraban para que Dios les enviara un rey ungido que los liberara de los romanos, así como David los había liberado de los filisteos. Quien estuviera a favor de colaborar con estos invasores no podía ser el Mesías esperado y sería tildado de traidor. Por otra parte, cualquiera que hablara sobre resistirse a los romanos sería tildado de enemigo del imperio y acabaría colgado de una cruz.

Situación sin salida

Así que los fariseos decidieron poner a Jesús en una posición comprometedora frente a la multitud. Le hicieron una pregunta que seguramente lo pondría en aprietos: “¿Es lícito pagar impuestos al emperador?”

Primero, Jesús nos enseña cómo lidiar con preguntas teológicas engañosas. Desenmascara la verdadera intensión de la pregunta: es un esfuerzo por ponerlo en apuros y no una pregunta con el deseo sincero de conocer la verdad. Entonces, en lugar de dejarse manipular y ponerse en aprietos,  toma control de la conversación y los pone a ellos en una posición comprometedora. Contesta su pregunta con otra pregunta: “¿De quién es la imagen en la moneda que tienen en sus bolsillos, la moneda que usan para pagar sus necesidades terrenales?” Ellos respondieron, “del César”.  Luego, Jesús dice algo que los deja pensando, así como hizo con los hombres que querían apedrear a la mujer atrapada en  adulterio (Juan 8): “Entonces, den al César lo que es del César, pero den a Dios lo que es de Dios” (Mateo, 22:15-21)

Jesús gana la discusión, transformando este intento de ponerlo en aprietos en una de enseñanza que quedó registrado para  todos los tiempos, dando a todos los pueblos y épocas algo importante para meditar.

Dar a César lo que es de César

El gobierno es un hecho de nuestras vidas. Los gobernadores, las leyes, la policía y los impuestos. ¿Qué debe hacer un adorador de Dios con todo esto?

Algo que Jesús señala a los fariseos, es que ellos forman parte del tejido social. No viven en una isla desértica, sino que dependen del sistema imperial para todo – desde la comida en el mercado hasta la protección contra los criminales. Una comunidad rural en Estados Unidos recientemente celebró su independencia de los impuestos locales al separarse del pueblo cercano. Unos días más tarde se sorprendieron cuando los camiones de basura del pueblo no se presentaron.

Jesús dice que no podemos tener ambas cosas – si nos beneficiamos de la sociedad secular, también necesitamos apoyarla. Este apoyo puede darse pagando los impuestos, prestando servicio militar, sirviendo como jurado temporal o votando de forma informada y consciente.

Dar a Dios lo que es de Dios

Por otra parte,  Jesús nos dice que necesitamos dar a Dios lo que es de Dios. Este es verdaderamente el punto central de la historia. Dios nos ha dado todo.  De hecho, es Él quién pone a los reyes y a las naciones; y a través esto suple nuestras necesidades. Nuestro Señor usó a los babilonios para castigar la desobediencia del reino de Judá, pero cuando se completó el tiempo del exilio,  Dios usó al pagano rey persa, Ciro, para acabar con el domino de Babilonia y permitirle al pueblo elegido regresar a casa. El profeta Isaías incluso llama a este pagano “el mesías” o ungido (Isaías, 45:1-6)

Sin embargo, algunas veces los gobernantes políticos exceden su autoridad, exigiendo ser adorados cómo lo hizo César. Otras veces, atacan la dignidad humana, violando las leyes naturales que demandan que las vidas de los inocentes sean respetadas y que su libertad sea protegida. En estos casos, los cristianos tenemos el deber de insistir con valentía que aunque hay que dar a César lo suyo, no permaneceremos inmóviles mientras se violenta la ley de Dios.

La publicación, “Dar al César – Impuestos y el papel del estado” se ofrece como una reflexión sobre las lecturas para el Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo Litúrgico A (Isaías 45:1- 4; Salmo 96: 1; Tesalonicenses, 1:1- 5; Mateo 22:15- 21)

Traducción al español por Miguel Carranza

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