Ovejas hambrientas, pastores cansados

Ovejas hambrientas, pastores cansados

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La historia de la multiplicación de los panes para alimentar a más de 5,000 personas nos enseña mucho sobre el liderazgo en el Reino de Dios. El Rey es un pastor que pone las necesidades de las ovejas antes de las suyas, y las nutre con la verdad, el alimento que más necesitan.

Ler “el jefe” trae consigo muchas ventajas. Ya sea el jefe de una iglesia, de una compañía o de una nación. Para empezar, el jefe es quien da las órdenes. También recibe la mejor comida, bebida, viajes, fiestas, cuenta de gastos, pompa y guardaespaldas.

El liderazgo egoísta del mundo

La tecnología ha cambiado con el tiempo, la gente no. En la antigüedad, así como en la actualidad, aquellos en posiciones de autoridad hacían cualquier cosa por hacer sentir su importancia. Los reyes vivían en suntuosos palacios, tenia harenes con bellas mujeres y obligaban a otros a pelear sus guerras y construir monumentos en su honor. Desafortunadamente, muchos líderes religiosos también hacían lo mismo, como los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-17).

El Rey como Pastor

Sin embargo, cuando llegó el momento para que Israel eligiera un rey, Dios quiso mostrar a su pueblo un tipo diferente de liderazgo. Saúl, el primer rey de Israel, siguió el ejemplo de los líderes paganos, pero en medio de un reinado destinado al fracaso, Dios envió a Samuel para ungir un nuevo rey. El que el joven David fuera un pastor es sumamente significativo.

Las ovejas son creaturas vulnerables, lentas para moverse y apagadas. Esto las hace “presa fácil” de muchos depredadores. Necesitan protección, guía firme y por supuesto comida y bebida. Es por eso que necesitan un pastor. Las reúne para que ninguna se aleje y sea presa de los lobos o de los cazadores. Si algún enemigo fuera tan descarado como para atacar a todo el rebaño, el pastor defiende a las ovejas. El sabe de dónde sacar comida y alimento en abundancia y cuidadosamente guía el rebaño a través del terreno estéril. Es por eso que, en la Biblia, “pastor” es usado como símbolo para reyes y sacerdotes. El centro del liderazgo bíblico no son los privilegios ni las ventajas, si no en el servicio sacrificial. A las ovejas no les interesa el pastor, pero al pastor si le interesan las ovejas.

 

Sin embargo, aun David olvidó esto por un momento cuando él mismo se convirtió en un depredador y robó la esposa de otro hombre (2 Samuel 11). Si él era el mejor de los hombres de Israel ya podemos imaginar cómo era el peor. ¡Y ni siquiera hablemos de los sumos sacerdotes de Israel hasta llegar al tiempo de Anás y Caifás! En la primera lectura de este domingo, Jeremías nos comenta sobre el nivel moral de estos funcionarios.

Jesús como modelo de liderazgo

En Marcos 6:30, Jesús nos da ejemplo del auténtico liderazgo. Jesus acaba de enviar a los doce pastores que estaba entrenando a su primera misión. Esta misión resultó exitosa. Ellos regresaron cansados y Jesus estaba decidido a llevarlos a descansar un poco. Así que el pastor principal y sus “reclutas” se dirigieron al otro lado del lago. Normalmente era un lugar tranquilo y desolado.

Pero las noticias de su partida se difundieron rápidamente. Cuando llegaron a la otra orilla, no encontraron soledad, sino una multitud de personas. Esperaban descanso, pero encontraron más trabajo y conmoción. Jesus tenía todo el derecho de mandarlos a descansar pues ya habían trabajado suficiente.

Pero este iba a ser un momento educativo. Jesus quería que sus reclutas aprendieran que las necesidades del pastor no vienen primero. La razón de ser de los pastores es satisfacer las necesidades del rebaño. Estas ovejas no tenían idea de qué dirección tomar en sus vidas ni dónde encontrar el alimento que verdaderamente les satisficiera. Estaban vulnerables, confundidos y hambrientos. Como ovejas sin pastor.

Verdadero alimento

Así que el Buen Pastor les dio lo que tanto necesitaban: la verdad. La verdad acerca de dónde venían y hacia donde iban. A diferencia de los animales, los humanos necesitamos más que comida y bebida para vivir. Necesitamos tener un propósito para nuestras vidas. Esto es lo que Jesus les dio. Les hizo saber que ellos, aun siendo simples ovejas, tenían un destino glorioso: ser hijos e hijas de Dios y vivir con él para siempre.

La verdad no es un arma, es el alimento que las personas que nos rodean necesitan desesperadamente, aunque no lo sepan. Los verdaderos pastores nunca permiten que el miedo o el cansancio les impidan alimentar a su gente con la verdad.

Este artículo es una reflexión sobre las lecturas para el Dieciseisavo Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo Litúrgico B (Jeremías 23:1-6; Salmo 23; Efesios 2:13-18; Marcos 6:30-34).

Traducción al español por Miguel Carranza 

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